La Candelaria y la historia de los tamales: tradición, cultura e ingredientes que perduran

Cada 2 de febrero, en México y en otras partes de Latinoamérica, se celebra La Candelaria —una festividad que combina tradición religiosa, identidad cultural y, por supuesto, gastronomía.
Una de las costumbres más emblemáticas de este día es compartir tamales y atole, un ritual que tiene raíces profundas en la historia prehispánica y que ha evolucionado hasta nuestros días.
El origen prehispánico del tamal
El tamal es un alimento con más de 5,000 años de historia, cuyo origen se sitúa en las civilizaciones mesoamericanas, especialmente entre los pueblos olmeca, maya y mexica.
Investigaciones antropológicas y arqueológicas han descubierto restos de tamales y preparaciones similares que datan de alrededor de 2500 a.C., lo que convierte al tamal en uno de los alimentos más antiguos del continente americano.
La palabra tamal proviene del náhuatl tamalli, que significa “envuelto” o “envuelto en hoja”.
Antes de la llegada de los europeos, los tamales se consumían como:
- alimento cotidiano
- provisión para viajes largos
- ofrendas en ceremonias religiosas y rituales
Esto lo convirtió en un alimento funcional y simbólico, apreciado por su valor nutricional y su versatilidad.
La Candelaria: encuentro entre fe y gastronomía
Con la conquista española, muchas celebraciones indígenas se sincretizaron con festividades católicas. La Fiesta de la Candelaria —originaria de la tradición cristiana de la Presentación del Niño Jesús y la Purificación de la Virgen— se adoptó en México y se integró con costumbres locales.
Una de las tradiciones más arraigadas en México es:
👉 quien encuentra la figura del Niño Jesús en la Rosca de Reyes (6 de enero), tiene la obligación de invitar tamales y atole el 2 de febrero —día de La Candelaria.
Aunque esta costumbre no tiene un origen documental único, está ampliamente perpetuada en la cultura popular mexicana y forma parte de la memoria colectiva.
El tamal: historia, técnica y proceso
Aunque su apariencia es simple, el tamal es un producto técnico:
Ingredientes tradicionales
- Masa de maíz nixtamalizado
- Grasas (antes manteca, ahora también aceites vegetales)
- Rellenos (carnes, verduras, salsas, dulces)
- Hojas de maíz o plátano como envoltura
Proceso
- Preparación de la masa añadiendo agua y grasa
- Mezcla uniforme para lograr textura ligera
- Colocar masa y relleno sobre hojas
- Envolver y asegurar con tiras de hoja
- Cocción al vapor
La técnica de nixtamalización —el tratamiento del maíz con cal— es fundamental para mejorar disponibilidad de nutrientes como niacina y para lograr una masa de textura adecuada.
Del fogón tradicional a la industria moderna
Hoy existen versiones industriales de tamales —listas para calentar, refrigeradas o congeladas—, sin perder el espíritu de la receta tradicional. Para garantizar:
- estabilidad
- textura uniforme
- vida útil adecuada
Se recurre a materias primas técnicas como:
- Almidones modificados
- Espesantes y emulsionantes
- Reguladores de humedad
Estos ingredientes permiten que el producto mantenga sabor, estructura y estabilidad durante su almacenamiento y distribución, adaptándose a las exigencias del mercado actual.
Conclusión
La Candelaria y los tamales son un ejemplo vivo de cómo la comida puede ser historia, identidad y técnica al mismo tiempo. Lo que comenzó hace miles de años como alimento funcional de pueblos originarios hoy sigue presente en nuestras mesas, rituales y memoria colectiva.
Y aunque cada receta familiar es única, el uso de ingredientes adecuados —desde masa nixtamalizada hasta auxiliares técnicos modernos— asegura que esta tradición se mantenga viva y consistente en cada generación.
